Virgen de la Soledad
La imagen que venera nuestra cofradía es una talla de candelero - o de vestir - que representa a la Virgen de la Soledad.
A pesar de no tener registros escritos del origen de esta imagen, sabemos de su existencia en nuestra parroquia desde el año 1713 cuando se habla de los portadores de esta imagen en el libro de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, que se encargó de esta veneración hasta finales del siglo XX.
Cabe recordar que la veneración a Nuestra Señora de la Soledad se populariza a través de la Orden de los Mínimos de san Francisco de Paula, que extienden desde Madrid este culto a la imagen que Isabel de Valois, esposa de Felipe II, tenía en un cuadro en su oratorio privado.
Son los frailes quienes encargan la primera imagen de vestir a Gaspar Becerra en 1565. Las primeras vestiduras que llevó esa imagen fueron las ropas de viuda de la camarera mayor de la reina, la condesa de Ureña, y desde entonces el armario de la realeza ha sido fuente de inspiración para la evolución en las ropas de las vírgenes.
En nuestra comarca, la orden de los mínimos de san Francisco de Paula se instala en Cascante, en el convento de la Victoria a finales del siglo XVI y desde ahí es factible que llegase esta devoción a nuestra localidad.
Esta imagen de Ablitas es contemporánea - y de similar composición - a la de la Virgen de la Cama que se conserva en el monasterio cisterciense de Tulebras.
La imagen
La talla se compone únicamente del rostro y manos ya que el resto es el candelero (estructura de madera).
Los vestidos de la Virgen son todos de época actual ya que cuando nuestra cofradía se hace cargo de ella en el año 1992 todas las ropas están en un estado muy deteriorado por lo que se decide realizar la confección nueva.
Como dato histórico sobre las ropas de la Virgen de la Soledad de Ablitas, sabemos que en el año 1710, durante la Guerra de Sucesión, fue robada un arca de la sacristía de Ablitas que contenía los manteles y velos de la Virgen de la Soledad, hecho del que dan testimonio Andrés de Baigorri y Francisco Barea, mayordomos que fueron ese año de la cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad.
A consecuencia de este hecho, varias vecinas de Ablitas regalaron mantos y alhajas a la Virgen de la Soledad, para recobrar la dignidad de esta devoción tan arraigada en la población.
En el 4 de octubre del año 1618 comparecen ante Sebastián de Aguirre, escribano público, los mayordomos de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad para encargar la fábrica de la capilla. Diego Hurtado, obrero de villa, quien había realizado la ampliación de la iglesia parroquial de Ablitas, se comprometió a realizar dicha capilla por 13 ducados.
Esta capilla estaba ubicada en el lado del Evangelio, a continuación de la capilla de la Virgen del Rosario, donde hoy se encuentra el retablo de san Antonio de Padua.
Actualmente la Virgen de la Soledad se encuentra en una hornacina dentro de la capilla de la Veracruz, en la nave del Evangelio, junto a otras figuras barrocas y renacentistas de gran importancia artística.


